El nombre de Tina Modotti es ya legendario. Convoca un México hechizado por la voluntad de futuro, nuestro siglo pasado, porvenir al alcance de la mano todos los días, a golpe de entusiasmos revolucionarios, cruzadas culturales, sangre y fuego. Convoca asimismo las figuras, las obras y los queveres de aquellos que apostaron todo a la creación de una cultura merecedora de su historia, pero sobre todo de la esperanza como horizonte infalsificable. Mas esa misma aura legendaria obscurece a la artista, a la fotógrafa que en México produjo la mayor y mejor parte de su obra al lado de Edward Weston, en la hora en que este nuevo oficio de la luz se hacía un lugar en el campo de las artes.
Esta nueva edición, corregida y aumentada, de Una mujer sin país. Las cartas a Edward Weston y otros papeles personales, ofrece algunas de las claves imprescindibles para acceder a ese otro continente de la mujer de leyenda, la artista en el cotidiano perfeccionamiento de su oficio, en la discusión premiosa de las señas de identidad de su arte. Y también la intimidad de la amante, el resplandor de su furia revolucionaria.





