En el México de los años sesenta hubo un multitudinario cuento de hadas, soñado por muchedumbres rocanroleras en la radio, la televisión, el cine, los discos, las revistas: el de una juventud que florecía en un paraíso de coches deportivos, guitarras eléctricas, chamarras, motos, minifaldas y amores inocentes y apasionados que solían terminar bien. El país se sentía urbano, adinerado y fresa; tenía su novedad adolescente y su Novia de México.
La hermana secreta de Angélica María es una novela paródica de semejante educación sentimental y de sus ásperos encuentros con la vida acaso espeluznante que sueña en rosa lo que no quisiera confesar de frustración, violencia y pardos días. Luis Zapata recupera la memoria crítica de las atmósferas emotivas y de las pautas de conducta que estableció la industria de la juventud, y elabora un homenaje sarcástico y una inteligente comedia de enredos.
Esta novela de Zapata es un gran guiñol sesentero, un trato cómico no exento de suspenso ni de vahído con los monstruos y los ángeles explícitos y clandestinos del México moderno, y una estupenda aventura narrativa en la que Zapata somete a su maestría literaria los difíciles elementos de la cultura de masas, para devolver al sueño romántico de los sesentas sus perfiles de pesadilla, de pasión y verdadero enigma; para crear una historia y una escritura capaces de enfrentar el mito.





