Este libro tiene como protagonista a una mujer que ha vivido de lo que un dirigente de izquierda mexicana definió como un acto intachables de justicia social: el robo menor a grandes almacenes.
Su vida contada a un amigo durante una larga conversación, es en realidad la crónica de un temperamento que se define por su clasismo: “como un afecto tranquilo y reposado lejos de las grandes pasiones que afortunadamente nunca viví, más que en el cine y en las lecturas, y de las cuales siempre me reí.
Dirás que qué cínica, ¿verdad? Pero es que cada quien vive lo que le toca vivir. O lo que elige vivir, más bien.”
Alva Chávez Guillermina, creadora del decálogo del buen golpista, refrenda así la sabiduría y perfección características de Luis Zapata en su elaboración de personajes y atmósferas.





