Así empezó todo: orígenes del neoliberalismo

Fernando Escalante Gonzalbo

  • Precio aproximado: $250.00 MXN
  • Número de páginas: 192

El neoliberalismo es un movimiento intelectual cuya fecha de nacimiento se puede precisar: nació entre el 26 y el 30 de agosto de 1938, en París, en el Coloquio Lippmann. El debate tuvo como pretexto discutir el libro de Walter Lippmann, The Good Society, en el que se planteó la idea de reformar el liberalismo clásico. Entre sus asistentes se encontraron Walter Lippmann (único representante americano), Louis Baudin, José Castillejo, Friedrich Von Hayek, Robert Marjolin, Louis Marlio, Ludwig von Mises y otros intelectuales europeos que deseaban establecer una nueva doctrina que permitiera el progreso de una sociedad que permanecía bajo la sombra de regímenes totalitarios.

La fragua que hizo una cultura. Por eso la importancia de este volumen —traducido al español con eficaz claridad por Fernando Escalante— en el que atestiguamos deliberaciones, preocupaciones genuinas, consignas, ideas originales y no tanto; también sus cegueras y sus prejuicios.

El coloquio es tan elocuente, tan plástico del carácter dogmático e incluso fanático de sus animadores, que en varias ocasiones se desprenden de cualquier refinamiento o lógica los matices que siempre exige la discusión política y social. En palabras de Étienne Mantoux: “En un mundo en que impera la ley de la selva puede ser necesario, dadas las escasas alternativas de política exterior, tratar de hacerse económicamente invulnerable”.

 

 

«En el propósito general están todos de acuerdo desde un principio. Se trata de dar nueva vida al liberalismo, amenazado como está por el ascenso de los regímenes totalitarios. Para eso se ha convocado el coloquio. El problema consiste en saber qué liberalismo se ha de recuperar, y cómo.»

«La pérdida de la libertad de transacción implica además la pérdida de todas las otras libertades: la libertad de consumir lo que se quiere, la libertad de elegir empleo o lugar de residencia, la libertad de reunión y asociación, la libertad de prensa y de expresión.»

«Los mejores aliados de las tiranías son con frecuencia quienes se dicen ser sus más implacables enemigos.»

«Los hombres civilizados deben examinar otra vez las ideas que parecían nuevas antes de la guerra, con el propósito de distinguir entre las que son y las que no son compatibles con las necesidades vitales y el ideal permanente de la humanidad.»

«Debemos centrar la atención en el individuo, más que en la libertad, y si adoptamos la palabra “liberalismo” debe ser sólo de manera provisional, reservándonos el derecho de cambiarla más tarde.»

«El “liberalismo” implica respeto por el orden legal que hace posible y regula la coexistencia de las libertades de todos los individuos en una sociedad.»

«Se ha condenado al liberalismo, ¿no es hora de revisar las conclusiones que se han derivado de dicha condena?»

«Es posible distinguir dos clases de economía: la economía de la prosperidad y la economía de guerra.»

«Los políticos no suelen ser cobardes. Están con frecuencia dispuestos a realizar actos de valor, pero rara vez son conscientes de los problemas que tienen delante, ni de los medios para resolverlos.»

«Si en una misma persona se juntan el poder político y una gran capacidad, el resultado no será ni el liberalismo ni la democracia, sino una dictadura. La democracia es posible gracias a la estupidez de los ministros y los ministerios.»

«El propósito de un sistema económico debe ser dar el máximo compatible con el estado de la producción.»

«El régimen de la libertad es el régimen de la abundancia.»

«Pero todos los totalitarismos tienden hacia la libertad, porque no se puede ir del totalitarismo a la democracia.»

«Es raro que se pueda fechar con tanta exactitud el nacimiento de un movimiento intelectual, pero en este caso es así. El neoliberalismo nació entre el 26 y el 30 de agosto de 1938, en París, en el Coloquio Lippmann. En estas páginas se cuenta esa historia.»