El pericazo sarniento

Carlos Velázquez

  • ISBN: 978-607-8564-02-6
  • Precio aproximado: $250.00 MXN
  • Presentación: Rústico
  • Número de páginas: 208

El pericazo sarniento es un ensayo personal, el relato sin contemplaciones de un adicto a la cocaína. Carlos Velázquez ha logrado contar su paso por el infierno con una prosa dura, directa. La mente del adicto es un misterio y Velázquez emprende ese viaje al fondo de la noche y él regresa con este poderoso libro de memorias.

La droga es un paraíso artificial y un infierno real, ese reloj que marca la hora del placer cuando la coca entra al cuerpo, la desesperación por la ausencia de la grapa, la ansiedad de un nuevo pase, la aventura de la compra en barrios donde el adicto se juega la vida. No hay ironía sin melancolía, este es el péndulo en el que oscilan estas páginas magnéticas.

Escritor de tonos altos y diversos registros prosísticos, Velázquez cuenta también el día en que Torreón se convirtió en la ciudad más violenta de México, la noche en que Los Zetas entraron a sangre y fuego para pelear ese territorio que le pertenecía a los socios del Chapo Guzmán. El pericazo sarniento es también el relato crudo de la Guerra del Narco en el Norte de México.

Un escritor no debe detenerse ante ningún tema, su vocación última es el riesgo emocional. Así ejerce su libertad Velázquez en este relato único en nuestras letras: traer del más allá una muestra de las regiones oscuras de uno mismo, pero también un trozo de la vida misma.

—Rafael Pérez Gay

Comentarios de la crítica:

Sergio González Rodríguez: «Después de Carlos Velázquez, la literatura del norte hacia el futuro ha comenzado a ser otra cosa.»

"The Cowboy Bible will challenge readers to push beyond cultural stereotypes and rethink everything they know about northern Mexico and their homes."
—NBC News

“Playful and clever, inventive but familiar, this brief book is deeply satisfying, and warrants multiple readings.… In her translation, Obejas superbly amplifies Velázquez’s style.”
Publishers Weekly Pick of the Week

 

Fragmento ilustrativo de la obra:

La cocaína llegó a mi vida como la zapatilla al pie de Cenicienta. En 1978 Hunter S. Thompson dijo: “Lejos de mí la idea de recomendar al lector drogas, alcohol, violencia y demencia. Pero debo confesar que, sin todo eso, yo no sería nada”. Es una coincidencia escalofriante que lo haya pronunciado el año de mi nacimiento. Cuando leí esta declaración de principios me sentí plenamente identificado. Sin las drogas no sólo no me hubiera dedicado a escribir, sino que jamás me habría sentido un ser humano. La cocaína acudió a mí cuando más la necesitaba. Estas memorias no son una apología de la droga. Son el testimonio de mi paso por la adicción. Al alcohol, al lsd, pero principalmente a la cocaína. La soda, el chichiflín, el pascual, el fifí, el corn flakes, la caspa del diablo, doña blanca, etcétera, ha sido con quien he entablado la relación más duradera de mi existencia. La coca me ha acompañado siempre. Como Thompson, sin la cuota 14 de locura que nos proporcionan las drogas no sería nadie. Antes de probarlas mi vida era más aburrida que la de un gusano de granja. Si algo tiene el infierno es que siempre está dispuesto a rescatarte. A mí me salvó de la inopia para meterme a una lucha que ha durado cuarenta años. El tratar de dejar la cocaína. La soda me adoptó pero desde hace dos décadas me ha inoculado una angustia que no le deseo a mi peor enemigo. Sin embargo, aquí estoy, en mi esquina, esperando el sonido de la campana para mi próximo asalto. Qué me empujó hacia las drogas. No lo sé. No es cuestión de clase social. Tampoco creo que se deba a la genética. O a los traumas de la infancia. Es como muchas cosas de este hermoso mundo algo que no tiene explicación. En una ocasión me preguntaron sobre mi manifiesto consumo de cocaína. Respondí que si éste fuera un país donde las drogas fueran legales el morbo que despierta que un escritor sea adicto estaría en un plano secundario. Comencé en las drogas antes de adherirme al mundo de la literatura. Algo en común tienen. Yo comencé a drogarme por aburrimiento. Y por la misma razón empecé a teclear. La literatura me dio una ocupación. Y las drogas un abismo. Pero también redención. Cuando descubrí la cocaína me brotaron lágrimas de felicidad como a Dennis Rodman en 1990 al ser nombrado el defensivo del año.

Frases:

«La cocaína llegó a mi vida como la zapatilla al pie de Cenicienta.»

«Sin las drogas no sólo no me hubiera dedicado a escribir, sino que jamás me habría sentido un ser humano.»

«Si algo tiene el infierno es que siempre está dispuesto a rescatarte.»

«Cuando mi padre nos abandonó entendí el mensaje: educate a ti mismo. Y yo elegí la senda del adicto.»

«Que no se culpe a nadie de mi gusto por las drogas. Estaba escrito en una canción.»

«Nada es tan inhumano como sembrar la semilla de la esperanza.»

«No pretendo ser víctima de mi propia exageración, pero corrí con la suerte de nacer en el barrio indicado.»

«No recuerdo mi primer beso, pero no he olvidado la primera vez que compré droga.»

«Desde que mi madre me administró el primer Mejoralito, sabor naranja, me condenó al mundo químico.»

«No existe un manual para ganarte la confianza de un díler.»