Lo que el 20 se llevó

Alonso Pérez Gay J.

Carlos Velázquez

  • ISBN: 978-607-8564-65-1
  • Precio aproximado: 250.00
  • Presentación: Impreso e ebook
  • Número de páginas: 184

La obra

Lo que el 20 se llevó trata sobre el acto de resistir. Aguantarte las ganas de salir, de abrazar a tus seres queridos, de asistir a una fiesta, a un partido de futbol, a un sauna público, a un con- cierto, a cualquier lugar donde el calor humano reinara.

Más que una antología de textos sobre el tema, este libro es una fiesta. Esa reunión que se antojaba imposible antes de que se distribuyera la vacuna. Si piensan que ya se ha escrito todo sobre la pandemia basta asomarse a estas páginas para encontrarse con historias que todavía no habían sido contadas. La música, el cine, el sexo, los meseros, etcétera, conviven aquí sin necesidad de ser sanitizados. Entre la crónica, el ensayo personal y el reporte emocional, los testimonios que el lector tiene entre las manos son un vistazo al mundo interior propiciado por el alineamiento.

Fragmentos ilustrativos

«El virus no era culpa de nadie, pensaba en bucle, pero sus consecuencias estarían siendo menores si la crónica o la ficción nos hubieran preparado para ello.» —Jorge Carrión.

«Después de la cuarentena todo será incierto y aunque los Sex Pistols no son santos de mi altar, aquí sí cabe su no hay futuro.» —Rogelio Garza.

«Una persona que se ha quedado herméticamente encerrada en su casa jamás perdonará un encierro más laxo que el suyo. Ni quienes tuvieron que salir a trabajar perdonarán a quienes salieron por razones menos apremiantes. En general, era mejor no contar nada.» —Yael Weiss.

«Somos como niños, queremos que siempre se nos cuente la misma historia, porque esa historia resuena muy adentro de nosotros y reafirma nuestra identidad.» —Sergio Zurita.

«A mediados de la pandemia, de pronto alguien me preguntó cómo estaba y me descubrí serena, tranquila, incluso contenta y agradecida por poder estar a resguardo. Fue una gran sorpresa: feliz y serena. No había sido así al inicio.» —Orfa Alarcón.

«A quienes se escapan a Cancún unos días los despreciamos porque andan semidesnudos y “libres” bajo el sol mientras uno sigue encerrado escuchando gritos de niños, stereos y perros ajenos.» —Warpig.

«El veinte-veinte se llevó esa sensación de que somos algo más que ratas de laboratorio a merced de un experimento que no podemos controlar.» —Fernanda Pérez-Gay Juárez.

«Me siento en el comedor, abro la laptop y busco en YouTube los horóscopos de Mizada. Todavía no está el video. ¿Cómo voy a saber la manera correcta de vivir? Soy Libra con ascendente en Leo: extremada- mente inestable.» —Víctor Santana.

«De pronto caigo en la cuenta de la cercanía etimológica de los términos “fugarse” —huir, escapar— y “refugiarse” —huir hacia atrás, guarecerse—, y descubro también que precisamente es eso lo que persigo en películas semejantes: encontrar refugio en la fuga…» —Ana Clavel.

«El desprecio que la pandemia siente hacia mi persona es en verdad estruendoso y colérico, pero no es mortal…» —Guillermo Fadanelli.

«Decidí entonces cambiar de costumbres, empecé a hacer yoga, una desintoxicación de carbohidratos, carne roja y alcohol. Meditaba en la mañana y comencé a leer a los grandes clásicos de la literatura. ¡A la mierda! ¡Claro que no! ¡Me cargaba la chingada!» —Mariana H.

«Ya no hay planes a mediano plazo: si antes podíamos creernos el sujeto de la historia, ahora entendemos que eso fue siempre una ilusión.» —Ramiro Sanchiz.

«El confinamiento por el Covid-19 es la segunda reclusión que experimento en mi vida; la primera fue el toque de queda que estableció Somoza en Nicaragua el 7 de junio de 1979.» —Ligia Urroz.

«Porque ante la adversidad, ante la muerte, ante el amor, ante el tiempo ¿qué otra cosa podemos hacer además de canciones?» —Amandititita.

«El miedo se extendió a las experiencias dactilares. Ahora evitamos tocar las superficies. Nos untamos gel. El agua y el jabón son los preservativos, como el condón desde el brote del sida.» —Iván Ríos Gascón.

«Hay que imaginar, hay que narrar, hay que escuchar, es urgente hacerlo para recuperar algo del hogar que encontramos en el mundo.» —Valeria Villalobos-Guízar.

«Para cuando comenzó la Nueva Normalidad, ya habíamos vivido otros escenarios del fin del mundo. Diferentes rodajes, plots, incluso vestuarios, muertes posibles y villanos, terrestres o no… Pero la ciencia ficción no nos preparó para tanto: en ésta inédita aldea global, lo virtual es lo real, y viceversa.» —Jorge Martínez.

«Llevaba tres meses encerrado cuando el bicho no permitió que siguiéramos siendo lo libres que éramos. Rumiaba y miré pasar millones de autos desde mi ventana. Decenas de chicas con las que me habría casado.» —Adrián Román.

«Y después de tanto desasosiego resultaba que me tenía que levantar. ¿Para qué? ¡Porque tienes que llevar a tus hijos a la escuela! Uno al comedor y el otro a tu estudio porque ya no le gusta su recámara.» —Carmina Narro.

«La situación es desesperada, pero también estimulante. Bailamos juntos o morimos solos.» —Víctor Lenore.